El grupo suizo presenta con su último lanzamiento todo un discazo de hard rock clásico, alcanzando unas cotas de calidad realmente destacables. Cuenta con todos los elementos necesarios para enamorar desde la primera escucha: la voz cascada de Steve Lee, que recordará a muchos a la de Steven Tyler (Aerosmith) o Jeff Keith (Tesla), unas guitarras sólidas y cañeras, con riffs realmente inspirados, y una base rítmica que no para de machacar desde la primera canción, "All We Are", una de las mejores del disco, cuya introducción y evolución rítmica es sencillamente prodigiosa.
Pero lo mejor es que a partir de entonces no pararás de moverte en ningún momento. La música de este disco es una invitación continua al acompañamiento de sus ritmos perfectos con todas las partes del cuerpo. Así pasarán por tus oídos "Dream On", "I wonder", "I'm Alive", "I've Seen an Angel Cry", "Stay for the Night", "Anytime, Anywhere" o "Nothing Left at all" entre otras. Como véis, la lista es larga, pero es que realmente este es uno de los mejores discos de rock puro que han salido al mercado en los últimos años.
Tiene baladas también, por supuesto, y bastantes. Al principio puede chocar su abundancia en medio de tanto ritmo, pero acabas quedando embaucado por su calidad. Parecen hechas todas para ser tocadas en directo.
Entre las influencias musicales de este grupo podemos destacar las anteriormente mencionadas de Aerosmith, Tesla, toques del Bon Jovi más rockero o algún otro grupo de esos que hace años hacían rock de calidad. Recomiendo bucear en anteriores títulos de esta banda. Prácticamente todos los discos tienen muchas canciones de calidad suficiente como para hacer un recopilatorio de lujo.
En breve editarán un disco en directo. Dicen que no hay perdérselos tocando en vivo. Estoy seguro de que es así, y si alguna vez ponen sus botas por estas tierras, no dudéis en ir a verlos. Tenéis garantizada una noche de rock del bueno.
Para enfrentarse a un nuevo lanzamiento de esta banda alemana, liderada por Rolf Kasparek (también conocido como Rock n' Rolf), hay que partir siempre de la idea de que lo más probable es que las novedades sean pocas en todos los sentidos. El mismo sonido, la misma producción, canciones parecidas... Sólo con esta premisa clara y una disposición abierta puede uno analizar cada nuevo trabajo de la banda. Tras un par de semanas de concienzudas audiciones, las primeras impresiones que se pueden sacar son que, efectivamente, Running Wild sigue la línea musical marcada desde sus inicios, así que, como prevíamos, hay pocos cambios en este sentido. Las novedades vienen más por la parte del tratamiento que se ha hecho de las voces, los coros, los efectos aplicados a las guitarras y, sobre todo, el sonido de la batería. Me gustan las aportaciones que el disco hace en este sentido, suenan bien y añaden naturalidad. Hubiera sido un error no evolucionar en absoluto, estancarse en lo de siempre sin más, pero afortunadamente hay cambios reseñables.
Las voces están bien tratadas, con efectos interesantes, aunque están un poco altas en la mezcla. Lo que no me convence es la falta de pasión que pone Rolf en ciertos momentos. Es como si se limitara a hacer un trabajo programado, sin apenas pasión, pero afortunadamente no se nota demasiado. Las guitarras incluyen sonidos novedosos, "crujientes". Lo malo es que no siempre están bien controlados a nivel de saturación, ignoro si adrede o no. Como decía, comentario aparte merece a batería, a cargo de Matthias Liebertuth, que por fin prescinde de la programación abusiva de discos anteriores y es decidídamente mucho más "humana", aunque adolece igualmente de una producción mejorable en ocasiones puntuales.
A nivel compositivo, las canciones siguen los patrones habituales de la banda, pero aportan giros muy interesantes y agradecidos, como se puede apreciar sobre todo en 'The War'. El resto de las canciones que destacaría son 'Angel of Mercy', 'Skulls and Bones', 'Soul Vampires', 'Rogues en Vogue' (que da título a este trabajo y es, probablemente, de las mejores) y la ya mencionada 'The War'. Si tenéis acceso a la edición limitada, encontraréis otros dos cortes muy recomendables, sobre todo el de 'Libertalia'.
La verdad es que los últimos lanzamientos de esta banda, a partir del soberbio Blach Hand Inn y el igualmente conseguido The Rivalry, habían bajado bastante el nivel compositivo, aunque tuvieran un sonido cada vez mejor. Afortunadamente, con Rogues en Vogue han recuperado credibilidad y bastante de su buen hacer habitual, pero tendrán que seguir mejorando para alcanzar de nuevo el nivel de estas grabaciones y, sobre todo, evolucionar.
Cuarto disco de esta banda holandesa que alcanza cotas de éxito cada vez más relevantes, en gran parte como premio a una trayectoria trabajada y jalonada por el buen hacer compositivo de sus miembros. En The Silent Force, todas las canciones son buenas, algo que pocos discos consiguen en la actualidad, pero después de varias escuchas comienza a hacerse patente que algo falla con respecto a sus producciones anteriores. Probablemente este será su disco más exitoso, pero a mi entender la orientación claramente comercial que le han dado amenaza el futuro de la banda a través de dos factores bastante preocupantes: primero, la estructura de todos los temas es prácticamente idéntica, lo cual resta al conjunto credibildad, pero sobre todo una variedad que los discos anteriores sí tenían; en segundo lugar, el evidente acercamiento hacia la corriente de lo exitoso en la actualidad a nivel compositivo y de imagen (léase Evanescence), y la consecuente pérdida de personalidad propia.
Within Temptation ha llegado a donde está por elegir una vía musical propia, como muchos otros grupos. Esperemos que no se olviden de ello, porque a menudo vender tu alma al diablo puede ser la peor elección de todas.
19:11 |
Zemanski |
jueves, 30 de septiembre de 2004
FINNTROLL | Jacktens Tid (8,1/10)
Se trata del segundo disco de esta banda finesa (hay un tercero), y en él combinan con su maestría habitual elementos del folk más ancestral con un black metal actual e inconfundiblemente nórdico. Temas que nos llevan lejos, hilvanados entre sí de manera maravillosamente evocadora, hasta tierras y tiempos duros, remotos, en una especie de retorno a lo básico, a los elementos en cierta manera, hacia una época salvaje pero también mágica, a inviernos crudos, la pesca, la caza, el clan y la guerra.