He encontrado este artículo de Felix Bayón en la red. Me parece muy interesante. Hace tiempo que la SGAE utiliza métodos más que alejados de la cordura, la cultura y, más aún, de los principios democráticos.
Os dejo aquí un breve extracto, pero podéis leerlo entero en el Diario de Sevilla. Muy recomendable.
"La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se define a sí misma como "la casa de los creadores". En realidad, es sólo una voraz maquinaria burocrática de la que dice ya bastante el hecho de que siente en su consejo de administración a Ramoncín, cuyas dotes administradoras imagino aún más escasas que su capacidad de creación.
(...) Si la SGAE fuera realmente "la casa de los creadores", estaría a favor de la libertad sin límites. Pero no es así, su modelo parece ser el de China, Cuba o la España de Franco. El miércoles, en unas jornadas celebradas en Madrid por la Asociación de Periodistas Europeos, el representante legal de la SGAE, Pedro Farré, dijo que "al igual que se necesita una licencia para conducir, tendrá que haber una identificación necesaria para navegar por internet".
No me parece mal que se hagan actos conmemorativos de acontecimientos históricos importantes. Después de todo, se trata de echar la vista atrás para recapacitar en pequeñas dosis acerca del camino recorrido por nuestra especie hasta hoy, mezcla de absurdo y magia (no me atrevo a decir que a partes iguales). Lo que ocurre es que generalmente no sirve de mucho echar la vista atrás, pues nuestros defectos son de serie, y pese a que las barbaries del pasado nos parecen monstruosas al cabo del tiempo, no paramos de ponerlas en práctica una y otra vez, con cegada obcecación.
De todos modos, las cosas las digiero peor cuando se aprovechan estos actos para matizar, para hacer interpretaciones interesadas y recordar aspectos parciales. Es lo que tiene la Historia, es lo que tienen las cosas, que no son nunca blancas o negras. Uno se pregunta, con estas premisas de partida, si tiene sentido entonces conmemorar o no. Supongo que de algo sirve.
Estos días se está conmemorando la liberación de Auschwitz, por ejemplo, además del 60 aniversario de la capitulación nazi, y se inaugura un espacio de homenaje a las víctimas en Alemania, pero dedicado sólo a los judíos. Me parece bien, pero me parece también que no hubo sólo víctimas judías. A eso es a lo que me refiero cuando hablo de interpretaciones parciales de la Historia. No se puede conmemorar todo, lo entiendo, pero también es cierto que en este asunto, por ejemplo, siempre se conmemora lo mismo. Al final, con tanta asociación forzada, el nazismo queda reducido en su interpretación más general al exterminio judío.
Y mientras esto ocurre, ¿se conmemoran otras matanzas sistemáticas que han tenido lugar en nuestro planeta? ¿Alguien va a hacer actos conmemorativos de barbaries recientes como la de Sudán en el futuro? Francamente, lo dudo, pero lo considero "normal". No es lo mismo que ocurra en África que en Europa.
Siguiendo con el ejemplo del nazismo, y para ilustrar la vertiente de los errores repetidos, me parece interesante señalar lo rocambolesco que es que el mundo haga una vehemente penitencia al rememorar el exterminio nazi, que los judíos sean objeto de todo tipo de conmemoraciones y actos de concienciación, y que mientras tanto Israel haga precisamente lo mismo que sus opresores hace sólo 50 años. No de la misma manera, de acuerdo, pero sí parecida, no nos engañemos. Desgraciadamente estos actos no conciencian mas que a corto plazo. No sirven porque sencillamente somos estúpidos. Al cabo del tiempo vuelven a ser repetidos sistemáticamente.
El asunto se torna ya estrambótico cuando de lo que se trata es de pedir perdón por el pasado. Asolados como estamos por el reino de la banalización imparable y, sobre todo, por la dictadura de lo políticamente correcto, ahora resulta que hay que pedir perdón por todo lo acontecido en el pasado. La Iglesia pide perdón por sus tropelías del pasado para quedar bien (mientras sigue cometiendo otras igualmente deplorables). Los alemanes piden perdón por el exterminio nazi, y lo hacen personas que no habían nacido o eran muy jóvenes cuando tuvieron lugar. En la lista de espera están las voces que piden que el franquismo pida perdón (no sé quién podría ser el encargado de ello, francamente). Seguramente después vendrán peticiones de arrepentimiento por los errores cometidos durante la Revolución Francesa, la xenofobia de las Cruzadas, la caza ilegal practicada en el Neolítico con aparejos no homologados... y así continuamente, en nuestro círculo infinito del absurdo.
Resulta que el insigne y ejemplar gobernador de Florida, Jeb Bush, ha dado licencia a los ciudadanos de este estado para disparar en las calles si se sienten amenazados. O sea, algo parecido al Far West: primero disparar y luego preguntar. Cualquier ciudadano que porte un arma puede hacer uso de ella en defensa propia sin intentar escapar primero de su supuesto agresor.
Este individuo, que en una reciente visita a nuestro país declaró estar encantado por visitar la "República de España", hermano de esa otra gran aportación de Estados Unidos a la Humanidad, George W. Bush, ha firmado en definitiva una licencia para que cualquiera pueda disparar a una persona con sólo tener el temor a ser atacado, ante cualquier gesto que considere sospechoso, como sacarse algo del bolsillo o mirar mal, dejando una decisión como es la de matar a sangre fría o no en manos de cualquier ciudadano de a pie, en un país en el que, según datos de 2003, hay aproximadamente 192 millones de armas de fuego en manos de la población, 65 millones de los cuales son pistolas y revólveres. El 39% de los hogares tiene un rifle, el 24% tiene un arma corta, y cada año unas 130.000 personas son heridas por armas de fuego, de las cuales 30.000 mueren.
No sé... visto lo visto igual es mejor dejar que se maten entre ellos. Que se disparen alegremente, hasta que no quede ni uno y dejen por fin de iluminarnos con su ejemplar modelo de estado democrático, salvaguarda de derechos y libertades infinitas.
Lo malo es que también les gusta invadir, y mucho.
De un tiempo a esta parte, cada año se celebra masivamente el nacimiento o muerte de una serie de personalidades célebres, sobre todo del mundo del arte y la cultura, y más aún, todos los días tienen su motivo, mártires y héroes. Que si el centenario del nacimiento de un pintor, el de la muerte de un científico, el aniversario de una obra concreta, el bicentenario de una inauguración... Si es necesario, se celebra la extinción de una especie de mamíferos, pero da la impresión de que algo hay que hacer para mover el mercado de consumo a cualquier precio en beneficio de unos pocos listos.
He leido un artículo muy interesante al hilo del movimiento masivo borreguil de este año: El Quijote. Parece que durante el 2.005 todo españolito de a pie está en la obligación de comprar un ejemplar del libro y, si se tercia, leerse al menos un capítulo. Dicho y hecho. De repente, todos a comprar ediciones variadas -las que todas las editoriales han aprovechado para publicar-, y a subirlo fulminantemente en la lista de ventas, como si de un disco de Alejandro Sanz se tratase. Algo parecido ocurrió cuando apareció la película de El Señor de los Anillos. De la noche a la mañana se convirtió en el libro más vendido en todo el mundo, a pesar de que llevaba medio siglo a la venta.
Otro tanto ocurrió con el año de Velázquez. De pronto, colas infinitas en El Prado para visitar su exposición, o con Vermeer, aún mas inaudito. La mayoría no sabía quién era ese tipo, pero habían dicho en la tele que había que ir a ver la exposición, así que... Muchos no volverán a pisar un museo en años, y si lo hacen será para responder a un nuevo llamamiento de los medios masivos y rentabilizar intereses económicos variados.
La sociedad de consumo está más teledirigida y abotargada de lo que cualquier sociólogo de mediados del siglo pasado se atrevió a pronosticar, y esto va claramente a peor. Si las apuestas deportivas por Internet están de moda en Europa, aquí de repente también. Si nos dicen que compremos el Quijote, lo compramos. Si nos hacen creer que los chavales de Operación Triunfo son grandes artistas, nos lo creemos... y así todo.
Dice Alber Vázquez en el artículo: "«El Quijote» es una magnífica novela a la altura de muy pocas en la historia de la literatura. Ahora bien: dicho lo anterior, ¿no hemos vuelto todos locos? ¿O, como me temo, unos pocos son unos indecentes y el resto tontos de remate? Lo siento, pero miro las listas de ventas de libros, veo a «El Quijote» en el puesto número uno y me dan ganas de vomitar. Me niego a aceptar todo este dirigismo cultural, me niego a que una y otra vez se mate el espíritu crítico y la propia inteligencia de las personas con tanto simposio, congreso, charla, debate y tertulia acerca del insigne hidalgo.
(...) Convertir a «El Quijote» en un superventas me parece un acto esencialmente perverso y dice mucho de cómo aquí se manipula a la gente. Y de cómo, ojo, la gente se niega a pensar por cuenta propia, porque, a ver, ¿para qué? ¿Nos dicen que hay que comprar una edición nueva de «El Quijote»? Pues la compramos, faltaba más. Habrá cien millones de copias de la obra repartidas por todo el país, pero hay que comprar la nueva, que trae unos comentarios a pie de página que son la muerte. «Déme el Cosmopolitan, "El Quijote" y un paquete de Marlboro». «He oído que un filólogo de la Complutense ha aportado nuevas pruebas respecto al uso de la coma en la segunda parte; la bomba, tú». Ya, y yo me lo creo. Me creo que el país entero está pensando veinticuatro horas al día en una obra publicada hace cuatrocientos años que, hasta hoy, no le ha interesado lo más mínimo a nadie. Me creo que tengo que prestar atención a cualquier idiota que, muy catedrático él, nos advierte de que «El Quijote» es mejor que follar y al que no atienda a lo que dice habría que quitarle hasta su derecho al voto. Ya. Fantástico. Pero la reflexión fatal, la que me desarma por completo es la siguiente: los políticos, los catedráticos, los expertos, los estudiosos, los periodistas, todos ellos, hacen lo que deben. Es su trabajo dar la murga cuando toca. Es así y no les culpo (demasiado) por hacerlo. Lo que me revienta de verdad, lo que me saca de mis casillas, lo que logra que no concilie el sueño por las noches es el rebaño: nosotros diciendo a todo que sí, maravillados, extasiados, con los ojos en blanco. «¡Quijote, Quijote, Quijote!». Esto se parece cada vez más a una secta de alucinados. El chalado se supone que era don Alonso Quijano. Para nosotros, Cervantes reservó el papel de los cuerdos".
Lo peor de esta banalización del patrimonio cultural humano es que deteriore notablemente el apego a los mitos y masifique los últimos reductos de aquellos que aún intentan escapar de la mediocridad generalizada. Si el marketing, la globalización y otros fenómenos de "evolución" similares derriban estas barreras, ¿qué será de los espíritus bohemios? ¿Estamos asistiendo a un asesinato premeditado de los sueños?
Hace poco salieron a la luz los malos resultados de España en el Informe PISA, en el que se comparan los sistemas educativos de 41 países. Era de esperar que apareciéramos en las últimas posiciones, más que nada porque estamos abonados a la cola de todas las listas negras, generalmente acompañados por nuestros vecinos de Grecia y Portugal (consumo de cocaína, tráfico de drogas, SIDA, ruido, corrupción, ineficacia de organismos públicos... la lista es interminable).
Al margen de que salga recogido en este estudio, no hace falta ser precísamente un lince para darse cuenta de que el nivel de nuestros estudiantes deja bastante que desear. Algunos de los motivos son, a mi juicio, los siguientes:
· Sistemas educativos ineficaces hasta el absurdo, desde hace ya demasiados años, generalmente importados a base de retales de otros países .
· La marginación a que han sido sometidas materias imprescindibles, sobre todo en el campo de las humanidades, y la sustitución de estas por asignaturas mucho menos trascendentales. Esto implica la desaparición de la llamada cultura básica en favor de una especialización exagerada, encaminada a la producción por encima de todo, no al desarrollo del individuo (modelo norteamericano).
· El oscurantismo y la falta de eficacia de las universidades, otrora baluartes del conocimiento.
· Que se relegue al educador a un papel tibio y carente de autoridad, cuando debería ser un bastión fundamental en el desarrollo del individuo. De esto tienen buena parte de la culpa los padres de los niños, cada vez más maleducados, egoistas y groseros.
He leido con interés un artículo que se publicó en el Magazine el pasado 3 de abril al hilo de este asunto y de la situación en las aulas de nuestro país. Merece la pena que le echéis un vistazo. Está recogido al completo aquí.
Supongo que todo el mundo se ha enterado ya a estas alturas de la solución que plantea el Gobierno al problema de la vivienda en nuestro país: poner a la venta infraviviendas de 30 metros cuadrados.
Como ha señalado hoy la portavoz de la OCU, la solución al problema de la vivienda en España "no pasa por reducir el número de metros cuadrados, sino de abaratar el precio del mismo mediante una política de suelo que haga que el metro cuadrado sea más económico para poder hacer viviendas dignas y asequibles para los jóvenes". Por ahí van más los tiros, y si no se puede lograr esto, menos promesas demagógicas en campaña, que luego se ve el plumero (quien lo quiera ver, claro).
La realidad es que los jóvenes se emancipan bastante tarde en España (buena parte de ellos porque no pueden hacerlo antes). Meter a una persona de 32 años en un agujero de 30 metros cuadrados y pretender además que tenga descendencia para que pueda aspirar a una pensión el día de mañana es, cuando menos, grotesco.
Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU, ha dicho también que "eso no es una vivienda digna, son casas de épocas pasadas", y que la generalización de este tipo de vivienda, en un principio pensadas para que las ocupe una sola persona, puede ocasionar que las familias que tengan poco nivel adquisitivo y no puedan optar a otra vivienda se decidan a vivir en este tipo de casas.
De todos modos, lo más gracioso de todo lo que ha dicho nuestra ministra de Vivienda para justificarse, es que esto se hace para que España se asemeje a países nórdicos en soluciones ocupacionales. Como apuntaba Ileana, sería conveniente que también se usara esa comparación en lo referente a renta, salarios y beneficios sociales. En política se tira de datos sesgados para justificar medidas con una facilidad y una desvergüenza pasmosas.
Si se ha creado el Ministerio de la Vivienda para solucionar el problema del precio de los pisos a base de zulos y el del alquiler cobrando un 20% de la renta mensual a los propietarios, ya pueden cerrarlo. De los metros cuadrados que ocupa ese ministerio salen al menos 10.000 viviendas "dignas".
La OMC -Organización Mundial de Comercio- y las presiones de los grandes grupos farmacéuticos occidentales (sobre todo los de EEUU), han conseguido que se apruebe una Ley de patentes sobre medicamentos en la India por la cual la mayor potencia exportadora de medicamentos genéricos ve limitada su capacidad de abastecimiento de fármacos de primera necesidad a países pobres. Hasta ahora, la India podía combinar medicamentos con patente sin pagar derechos, y producir otros genéricos a partir de los originales para exportarlos posteriormente como medicamentos de bajo coste. Con estos medicamentos se tratan enfermedades de primera importancia donde más hace falta, como el SIDA o la malaria, con un precio infinitamente inferior a su coste de comercialización en el mundo "desarrollado". Tras la aprobación de la nueva Ley, esta práctica se ve drásticamente limitada. Por supuesto, ni la ONU ni los gobiernos occidentales han movido un dedo para moderar este asunto. Hace unos días, todos lamentaban consternados los efectos del terrible tsunami de Indonesia, y ahora, con una frialdad igual de sentida, no mueven un dedo para evitar la muerte de millones de personas.
Para que os hagáis una idea, y como menciona Xavier Caño en un artículo sobre el tema, "la diferencia consiste en que un tratamiento contra el sida con retrovirales de grandes empresas farmacéuticas cuesta 10.000 ó 15.000 dólares por paciente y año, en tanto que otro con genéricos elaborados en la India sólo cuesta 250 dólares. La diferencia está en que el Gobierno de Brasil pudo promover la distribución gratuita de medicamentos genéricos contra el sida y el número de muertes se redujo a la mitad en un año. La diferencia está en que la inmensa mayoría de pobres del mundo sufrirá más y morirá antes para que una reducida e inmoral minoría incremente sus obscenos beneficios."
(...) El cáncer, el sida, la tuberculosis, la malaria y la hepatitis sólo podrán tratarse con mucho dinero, porque sus medicamentos con patentes son caras, en realidad, muy caras".
En La Opinión Alternativa también se analiza el problema. Rescato esta frase, en la que se resumen perfectamente las diferencias de apreciación occidentales con respecto a la importancia de una vida: "¿A quién coño le importa? A nadie. Es muchísimo más importante dedicar ríos de tinta en discutir el derecho a la vida -con la palabra "vida" bien pomposa y bien almibarada- de enfermos terminales en coma."
Pero existe otro punto de vista para el análisis de este problema, y es la de los laboratorios, cuya fuente de ingresos es precisamente el desarrollo de medicamentos. Gastan años, esfuerzo y mucho dinero en I+D. Al final de este proceso esperan ganar dinero, como es lógico. Puede parecer razonable visto así, pero si el coste de comercialización de esos medicamentos es de 250 dólares en la India y de 10.000 en EEUU, por ejemplo, ¿cuál es el coste real de producción? ¿Quién se lleva esa enorme diferencia? ¿Cuántos intermediarios inservibles se llevan una comisión? Evidentemente, los laboratorios -dueños de las patentes- se llevan la mayor parte del pastel y, "curiosamente", estos laboratorios tienen una notable influencia a su vez en la OMC.
El tema de las patentes ya ha sido tratado anteriormente aquí. No digo que sea completamente negativo, pero también es cierto que EEUU -su principal promotor- no puede presumir de sensibilidad social precisamente, y sí de encumbrar al dinero por encima de todo lo demás. Este nuevo ejercicio del tan manido "libre mercado" no hace más que ahondar en la realidad de un mundo cada vez más inmoral mientras haya beneficios económicos de por medio.
¿Quién tiene más razón? Y sobre todo: ¿dónde está el límite entre el beneficio económico y la realidad de los miles de millones de pobres de este planeta que morirán por no disponer de una caridad tan básica y elemental, mientras los países occidentales se gastan a diario miles de millones en armamento?